Violencia contra la mujer

¿Una sociedad civilizada puede permitirse la violencia cotidiana contra las mujeres en la calle, en la escuela, o en los centros de trabajo? ¿Una sociedad que se afana por hacer la vida imposible de los más vulnerables, puede considerarse una sociedad civilizada? Y cuando me refiero a una vida imposible, empleo un eufemismo para referirme a una muerte violenta y a un feminicidio normalizado. Por eso habría que re frasear la pregunta: ¿una sociedad que se afana por matar a los más vulnerables, es acaso una sociedad civilizada? Me preguntarán entonces ¿qué se entiende por civilización? Definición elusiva, pues más bien parecemos vivir en la selva de concreto, donde priva la ley del más fuerte, y la selva misma parece un lugar por demás alegre. Lo terrible es que un espacio como Ciudad Universitaria, supuestamente consagrado al conocimiento y la libertad de pensamiento, se convierta en una selva urbana donde las mujeres –en nuestra sociedad “civilizada” las más vulnerables– sean víctimas de feminicidio. Peor aún, que las autoridades capitalinas criminalicen a la víctima, porque le gustaba tomar alcohol –afición por cierto propia de jóvenes y estudiantes- que no por el hecho de consumirlo se convierten en criminales. A Lesvy Berlín de 22 años brutalmente asesinada en la madrugada del pasado 3 de mayo, la encontraron colgada en una cabina telefónica de la UNAM (de por si un anacronismo, viviendo en la era de los celulares móviles). Las autoridades de la procuraduría capitalina –tan diligentes ellas– difundieron tweets, donde afirmaban que Lesvy no era estudiante de la universidad, y que el día de los hechos había estado “alcoholizándose y drogándose”, con varios amigos en CU, datos muy precisos, muy culpabilizantes, pero sin ninguna pista sobre los responsables. Aun si fuese el caso: ¿es razón suficiente para cometer un asesinato? ¿Es razón suficiente para desprestigiar a la víctima y no enfocarse en los victimarios? ¿No será más bien que los encargados de investigar y castigar este tipo de crímenes, simplemente se lavan las manos, porque en su mentalidad machista y burocrática consideran que las víctimas se merecen el castigo, y no está de su parte hacer justicia? Por qué la mujer violada o asesinada tiene la culpa: por andar sola de noche, vestir minifalda, ser bonita, ser mujer, ser una tentación. Es una vergüenza que nuestro sistema de justicia se preocupe más por desprestigiar a las víctimas que por castigar a los asesinos, a los que indirectamente exonera. Después de la acusación desafortunada de las autoridades se difundió el tweet: #SiMeMatan, donde la indignación, pero sobre todo el miedo de miles de mujeres, se puso de manifiesto. “#SiMeMatan es porque nunca entendí que mi lugar es en la casa y calladita. #SiMeMatan porque cuando no estuve de acuerdo con algo lo hice saber. #SiMeMatan sepan que no tengo padre, no tengo esposo y no tengo hijos; es decir, no soy hija, no soy esposa, no soy madre. Sólo soy mujer. #SiMeMatan fue por feminista, por usar leggings, porque me gusta caminar sola en la tarde y porque tengo amigos hombres. #SiMeMatan andaba en malos pasos. #SiMeMatan por favor no me juzguen por tener tres gatos y vivir sola. #SiMeMatan por estar lejos de casa. Por querer vivir como adulta.  #SiMeMatan dirán que andaba en marchas gritando “Vivas nos queremos”. #SiMeMatan sabrán que detrás de cada tuit hay una mujer aterrada porque sabe que sí la pueden matar. #SiMeMatan ojalá la policía (y los medios) se enfoquen en mi asesino y no en mi ropa, mis estudios, mi trabajo o con quién me acuesto. #SiMeMata no es sólo un #. La mayoría de nosotras en serio tenemos contemplado que eso nos puede pasar, es estadística, es cotidianidad.” En nuestra elusiva definición de “civilización”, cabría al menos una consigna: ni una más.


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